lunes

José Ángel Valente



EL POEMA

Si no creamos un objeto metálico
de dura luz,
de púas aceradas,
de crueles aristas,
donde el que va a vendernos, a entregarnos, de pronto
reconozca o presencie metódica su muerte,
cuándo podremos poseer la tierra.

Si no depositamos a mitad del vacío
un objeto incruento
capaz de percutir en la noche terrible
como un pecho sin término,
si en el centro no está invulnerable el odio,
tentacular, enorme, no visible,
cuándo podremos poseer la tierra.

Y si no está el amor petrificado
y el residuo del fuego no pudiera
hacerlo arder, correr desde sí mismo, como semen o lava,
para arrasar el mundo, para entrar como un río
de vengativa luz por las puertas vedadas,
cuándo podremos poseer la tierra.

Si no creamos un objeto duro,
resistente a la vista, odioso al tacto,
incómodo al oficio del injusto,
interpuesto entre el llanto y la palabra,
entre el brazo del ángel y el cuerpo de la víctima,
entre el hombre y su rostro,
entre el nombre del dios y su vacío,
entre el filo y la espada,
entre la muerte y su naciente sombra,
cuándo podremos poseer la tierra,
cuándo podremos poseer la tierra,
cuándo podremos poseer la tierra.


José Ángel Valente (1929-2000) fue un poeta, ensayista y traductor español nacido en Orense (Galicia). Se le adscribe habitualmente a la Generación del 50, junto a otros autores como Jaime Gil de Biedma o Ángel González.

Estudió Derecho en Santiago de Compostela y Filología Románica en Madrid. A sus 29 años se fue a vivir a Ginebra (Suiza), aunque también estuvo en Almería y París. Aquí en España, publicó un cuento “El uniforme del general”, que le dio muchos problemas en nuestro país, ya que coincidió con la dictadura franquista y le acusaron de ofender al ejército.
Adscrito en un primer momento al llamado Grupo poético de los 50 o Generacíón del medio siglo, desde 1966 su poesía evoluciona hacia una metapoesía que ha hecho que se suela adscribir su lírica a la llamada Poesía del silencio.
La escritura de Valente es muy ambiciosa y profunda, debido a su obsesión por el vacío y la nada; seguramente es causa de la muerte de su hijo, que le afectó gravemente. El lenguaje que usa simboliza su duda por la existencia.

Como se ha mencionado en el primer párrafo, José Ángel Valente también se dedicó a los ensayos, de los cuales destacan “Las palabras de la tribu”, “Hermenéutica y mística” y “Variaciones sobre el pájaro y la red”.
Por último, y para completar su vida como autor literario, hizo excelentes traducciones de poesías francesas y alemanas.


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