
"El alma tenías"
El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles?
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros
guardándote el alma-
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
Entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acaba, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles?
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros
guardándote el alma-
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
Entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acaba, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.
COMENTARIO
Presentación
El poema “El alma
tenías” pertenece al primer libro de Pedro Salinas, Presagios. Entre los
libros de la primera etapa de Salinas, este poemario es el más variado en
técnica y temática. Fue escrito entre 1920 y 1923 y revisado y prologado por
Juan Ramón Jiménez, antes de su publicación en 1923 (Madrid, Talleres
Poligráficos). Salinas logra en Presagios un lenguaje nuevo, próximo al
oral.
Estructura externa
El poema está
compuesto por 25 versos hexasílabos dactílicos agrupados en dos series (de 15
versos la primera y de 10 la segunda).
El poeta recurre a un verso con hondas raíces en la poesía culta pues el
hexasílabo dactílico, con acento rítmico en la 2ª y 5ª (È ´ È È ´ È), procede de la tradición trovadoresca.
Por lo que se
refiere a la rima el poema presenta varias asonancias irregulares: á-a (vv. 4,
10, 12, 14, 17, 20, 21, 24, 25),
é-a (versos 2, 15, 16, 19), á-o (vv. 5, 6, 9) , í-a (versos 1,8,18).
Tema:
En “El alma tenías”
Salinas aborda el concepto de amor como búsqueda, como ansia de lo otro a pesar
de que no acabe obteniéndolo. El poeta cristaliza semánticamente esta búsqueda
erótico-intelectual recurriendo a motivos tradicionales: el camino (el acceso),
la frontera (los límites) y las puertas (el acceso).
Estructura interna
Salinas organiza el
contenido del poema por medio de un apóstrofe lírico: el "yo" del
poeta entabla un diálogo con un "tú" próximo y, de esta forma, al
implicarse de modo directo el poema gana en tensión emocional.
El autor desarrolla
el tema en tres apartados: en el primero (que ocupa los cuatro primeros
versos) presenta el tema, la dificultad del amor a pesar de la predisposición
en la amada. Este tema es desarrollado, ampliado, en los 18 versos siguientes,
que constituyen el segundo apartado y describen la búsqueda de la amada
por parte del yo lírico, tanto en la vigilia como en el sueño y la dificultad
de obtener un conocimiento total, su esencia, a causa de la confrontación entre
él y el objeto deseado. El poeta desarrolla en dos secuencias esta idea. En la
primera (versos 5 a 15) describe la el camino que le lleva hasta ella mientras
que en la segunda (versos 16 a 20) el intento de acceder a la esencia del
objeto amoroso.
Ya en el tercer
apartado (versos 23 a 25) el
poeta recupera la idea expuesta al principio: la imposibilidad de un
conocimiento amoroso pleno.
El poeta comunica su
inquietud en un poema dialogístico cuyos Interlocutores son el yo poético y una
mujer a la que en todo momento se dirige en 2ª persona, lo que en el libro
siguiente se materializará en el “tú” tan característico de la poesía amorosa
de Salinas.
Análisis estilístico
Primer apartado
El protagonista, al
principio del poema, manifiesta la imposibilidad del amor, del conocimiento
intelectual de la amada mediante una contradicción en la que se destaca la
distancia que existe entre él y la amada. Esta dificultad surge al mostrarnos
una mujer accesible (Tenías el alma / clara y abierta), cuyo
conocimiento es posible ( a tu alma se iba / por caminos anchos) a pesar
de que el poeta no lo vaya a conseguir (yo nunca pude / entrarmeÈen tu alma.); esta disponibilidad de la amada es reforzada
fonéticamente mediante la aliteración de vocales abiertas (Tenías el alma
/ clara y abierta), En esta primera parte ( y a
lo largo del poema) la mujer deseada se nos presenta como un ser exterior al yo
lírico, alguien que se abstrae hasta el punto de que es nombrada a través de la
palabra “alma”, repetida en el primero y último verso de esta
primera parte, y a la que Salinas da el significado de imagen primera, anterior
a a toda forma, a todo conocimiento. Y frente a ella encontramos la voz poética
(entrarme) en un gesto transgresor del poeta al transitivizar un verbo intransitivo (entrar)
con la incorporación de un complemento directo pronominal (me). Quedan así, en el último verso unidos los dos
interlocutores, los dos protagonistas del poema.
Segundo
apartado
A pesar de tener ya
la certeza de que el poeta no conseguirá su propósito, a lo largo de la segunda
parte la amada se nos presenta accesible, especialmente porque el lector está
persuadido de que el poeta va a su encuentro, la convierte en el objeto de toda
búsqueda (“Busqué” y “Te busqué”). A pesar de ello es él mismo
quien origina las dificultades puesto que va sembrando de obstáculos ese
recorrido que le lleva hasta el conocimiento de la amada (atajos angostos,
pasos altos y difíciles, altos muros), a pesar de que la esencia de ella no
los entrañe (“A tu alma se iba / por caminos anchos”). De esta manera, se evidencia el contraste entre la realidad,
la amada misma y la voluntad del poeta (atajo angosto ←→ caminos anchos)
Las dos secuencias
de este apartado se inician con una anáfora imperfecta (“Busqué” y “Te
busqué”) que abre el camino que lleva al poeta al conocimiento de la amada
y se cierran con una oración adversativa (“pero”) que expresa contrariedad como
resultado de esa busca y nos muestra la esencia de la amada, tan contraria a la
voluntad del poeta. Es precisamente a partir de estos versos que cierran la
secuencia cuando deducimos que la mujer está al alcance del protagonista y éste
es incapaz de conocerla en toda su profundidad.
La primera
secuencia (versos 5 a 15) el poeta describe, como hemos apuntado, el camino que le lleva hasta la amada. Tras
el camino recorrido hasta la amada, el poeta expresa en dos versos la oposición
entre su propósito, recorrer un difícil camino hasta el conocimiento de la
amada (atajos angostos, los pasos / altos y difíciles) y la realidad que
se impone, la accesibilidad que ella manifiesta (A tu alma se iba / por
caminos anchos). A partir de aquí el poeta se dispone a sortear nuevas
dificultades pero ya no en el territorio de la consciencia sino en el del deseo
subconsciente (soñaba altos muros / guardándote el alma). El poeta
prolonga su desazón más allá del territorio de la realidad, entrándose de esta
manera en un mundo de influencias becquerianas – poeta admirado por los
componentes de la G27 – donde la realidad se sitúa en los territorios oníricos.
Así pues, la dificultad de obtener el conocimiento de la amada se prolonga,
además de en un ámbito intelectual en otro intuitivo e irracional, en el que de
nuevo se reproduce la confrontación entre lo deseado (la dificultad de la
búsqueda) y lo real (lo plausible de la relación). Cierra el poeta esta primera
secuencia con una oración adversativa cuyo eje ese la enumeración de términos
asociados con los límites (el alma tuya / estaba sin guarda / de tapial
ni cerca.) que el propio poeta impone, restricciones que no existen
en la realidad.
En la segunda
secuencia (versos 16 a 20) el poeta revela el intento de acceder a la
esencia del objeto amoroso (Te busqué la puerta) en una nueva construcción
sintáctica forzada en la que el poeta incorpora redunda en el objeto de su
búsqueda (“Te” y “la puerta del alma”), en un desplazamiento de
un determinante posesivo (La puerta del alma = la puerta de tu alma)
que se convierte así en un Complemento directo redundante. No es esta, como
hemos visto, la primera violentación sintáctica en un poema con abruptos
encabalgamientos y desplazamientos en el interior de la oración que se
contradice con la perfecta organización de las cláusulas consecutivas (tan
clara y abierta que yo nunca pude) y adversativas (“pero el alma tuya
estaba sin guarda”, “pero no tenía de franca que era”) que cohesionan el
poema contribuyendo a su progresión temática.
Al final de este
segundo apartado, ante la imposibilidad de conseguir sus propósitos, el amante
se interroga, en actitud de asombro, acerca de la verdadera esencia de ella (¿En
dónde empezaba? / ¿Acababa, en dónde? )
La antítesis “empezar←→ acabar” y la repetición de “en donde” reflejan los obstáculos para la
relación amorosa y sitúan al poeta fuera de toda posibilidad de acceder de
conocimiento de la esencia de la amada. Salinas pone un especial énfasis en
estos dos versos puesto que les confiere una estructura paralelística cruzada:
¿En dónde
empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Tercer apartado
Se cierra el poema
con la misma evidencia con que se ha iniciado: el poeta no ha sido capaz de
acercase a la amada, no la ha descubierto tal cual ella misma se manifiesta.
Apoyándose en un concepto temporal (por siempre) refuerza la idea de la
imposibilidad que ya manifestó en la primera parte del texto (nunca)
Conclusión
La confrontación
entre ambas actitudes, la de la amada dispuesta y el enamorado indagador
devuelve al lector la interpretación de que el yo poético no desea la relación
tal como en la realidad pueda producirse. Así pues si la amada representa la
voluntad de amar, el yo poético representa la dificultad de alcanzar el amor.
De esta forma la figura femenina no importa como personaje anecdótico sino como
motivo para que el yo lírico exprese esa dificultad de alcanzar el amor.